AS Nro. 645/2017 | Sucre, 19 de junio de 2017

Respecto a la presunta infracción del art. 992 del Código Civil en la pretensión de existencia de errónea interpretación y errónea valoración de dicha norma, la tesis propuesta es que la obligación civil atribuida emergente de un delito se clasificaría en extracontractual, y ello supondría la existencia de relación laboral, mercantil, etc., y el daño ocasionado fuera en función a la actividad que ejerce. Al criterio sostenido corresponde señalar que en el caso en estudio desde la previsión del art. 984 del CC se está frente a la teoría delictual, parte del principio del hecho ilícito, de que todo aquel que causa por su culpa un daño a otro, está obligado a repararlo, en este criterio se deben demostrar varios presupuestos, entre los que se cita el contrato de transporte, el accidente, la culpa del conductor que puede ser por negligencia, impericia o imprudencia, no obstante ese tema en el presente proceso ya no es objeto de discusión ante la existencia de una sentencia en la vía penal que estableció la responsabilidad en esa vía, y al presente se estableció por los de instancia la responsabilidad civil tanto del conductor del propietario del vehículo así como al ente a que se halla afiliado el bus que sufrió el accidente. Sobre esta responsabilidad conforme se tiene expuesto en la doctrina aplicable, radica en la concepción de derecho natural conocida desde la antigüedad y sirve de norma fundamental de vida del hombre en sociedad: “que nadie debe causar un daño injusto a otra persona, y en caso de causarlo, dicho daño debe ser reparado”. Asimismo en el análisis referido se citó a Savatier que define a la responsabilidad civil como la obligación que incumbe a una persona de reparar el daño causado a otra por su propio hecho, o por el hecho de las personas o cosas dependientes de ella, resaltando este autor la circunstancia muy importante que la obligación de reparar el daño compete no solo a la propia persona que lo ha causado directamente, sino también cuando es ocasionado por persona o cosas dependientes de ella.

Es también importante señalar como definición a la responsabilidad civil como la obligación de resarcir, en lo posible, el daño causado y los perjuicios inferidos por uno mismo o por un tercero y sin causa que excuse de ello. Una persona es responsable civilmente cuando está obligada a reparar un daño sufrido por otra, lo que por lógica significa que todo problema de responsabilidad civil supone un daño cuya víctima pide reparación; así pues, la responsabilidad civil constituye una reparación, no una sanción. En consecuencia, entre el responsable del daño y la víctima del mismo surge un vínculo de obligación: el primero se convierte en acreedor y la segunda en deudora de la reparación.

En ese entendido, la responsabilidad civil, no solo puede ser considerada por hechos o perjuicios inferidos por uno mismo sino por hechos ajenos, protagonizados por terceros que resultan ser dependientes y allegados al titular de la responsabilidad; siendo ese el espíritu de la norma cuestionada como infringida. El legislador ha previsto por la norma en estudio los casos en los que una persona responde por el daño causado por otra que resulta ser su dependiente. Infiriéndose de lo anterior que decidir que una persona está obligada a resarcir el daño causado por la culpa ajena sería establecer, de cierto modo, una responsabilidad sin culpa, por dicho motivo se hace referencia al llamado “responsable civilmente”, lo que significa que la persona obligada a reparar el daño ha sido ajena a su realización, por la relación más o menos directas o cercana con el ejecutor o el que causa el daño material y el efectivo responsable.

En casos de accidentes de Tránsito, la doctrina y la legislación comparada nos orientan que la responsabilidad civil derivada de los accidentes de tránsito es objetiva entre el conductor, el propietario del vehículo y de ser +el caso, el prestador del servicio de transporte terrestre, no es una responsabilidad subjetiva (responsabilidad por culpa o dolo); en el caso concreto existe como se dijo de manera reiterativa, la relación de dependencia del conductor del bus al propietario, y de éste a la organización denominada Línea Sindical, consecuentemente la pretensión de desligarse de una responsabilidad con el argumento que no tuviera relación con el autor del delito queda desvirtuado .
Bajo esas consideraciones, no existiendo sustento valedero para dar curso a la postura de los recurrentes, corresponde emitir resolución por el infundado.

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