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1. Bien propio:

Partiendo del análisis de lo que establece la doctrina respecto a los bienes propios, citaremos primeramente a Gonzalo Castellanos Trigo en su obra “Derecho de Familia” que hace cita al profesor López del Carrillo que enseña “puede decirse que son bienes propios de los cónyuges aquellos que aporta cada uno al matrimonio, los recibe posteriormente por herencia, donación o legado, y los adquiridos con el producto de aquellos”. Por su parte el Dr. Félix C. Paz Espinoza nos señala “Son los que pertenecen en forma particular a cada cónyuge y son los adquiridos antes de la constitución del matrimonio o durante su vigencia por herencia, legado, donación, acrecimiento, subrogación, asistencia o pensiones de invalidez, vejez, derechos intelectuales o de autor, seguro profesional, los instrumentos de trabajo y libros profesionales, los títulos valores de regalías y otros. Teniendo su titular libertad de administración y disposición, como regulan los Arts. 103 al 110 del Código de Familia.”. Como se podrá apreciar de estas conceptualizaciones y apoyándonos en lo que la doctrina nos enseña, se tiene que, todo bien que queda fuera de la comunidad, es un bien propio sea del marido o de la mujer y estos tiene dos aspectos, uno activo y otro pasivo. En cuanto al activo propio, los cónyuges conservan el derecho al goce de la titularidad (la nuda propiedad conforme señala Mazeaud) de los inmuebles tanto presentes (los que poseen los esposos antes de la celebración del matrimonio) como futuros (los adquiridos por ellos durante el curso del matrimonio), estos últimos siempre que hayan sido obtenidos a título gratuito, por donación o sucesión. También son bienes propios los inmuebles adquiridos por vía de subrogación real, o sea el inmueble adquirido con el dinero que se obtuvo al vender un inmueble propio. La doctrina se encarga de señalar e individualizar una serie de bienes propios o activos propios, los cuales para el caso en concreto no resulta preponderante, lo que si es necesario tener en cuenta es lo establecido sobre los bienes muebles que son propios (caso de Autos), aunque representan una excepción al principio de que todo bien mueble entra a la comunidad. Tales bienes son los siguientes:

1.- Los muebles que los esposos reciben por vía de donación o sucesión de parte de terceras personas, cuando estos o éstas expresamente los excluyen de la comunidad en el acto de donación o en el testamento.
2.- Aquellos bienes muebles corporales o incorporales (cosas materiales susceptibles de apropiación y los derechos matrimoniales), como es el caso por ejemplo de las pensiones alimenticias, las indemnizaciones por accidentes de trabajo, los seguros de vida, etc.
3.- Los bienes muebles comprados con dinero proveniente de la venta de un bien propio.
4.- Los productos (todo lo que proviene de una cosa, pero sin periodicidad o con alteración de su sustancia, por ejemplo, los materiales extraídos de una cantera, los cortes de madera en montes no repoblados) de los bienes propios, a diferencia de los frutos (productos que da una cosa a intervalos periódicos sin alteración ni disminución de su sustancia que pueden ser naturales, cuando los da espontáneamente la tierra, ejemplo, cría de animales; o por el trabajo del hombre, que son frutos industriales, ejemplos, tomates y verduras de una hortaliza; o frutos civiles, ejemplo: el interés de una suma de dinero que se ha prestado; el alquiler de una casa, etc.) que entran en la comunidad matrimonial.
5.- Las indemnizaciones por daños corporales experimentados por uno de los cónyuges.
6.- Los derechos intelectuales, específicamente el derecho de autor; ya que los beneficios económicos que se obtengan por la venta de la obra, entran en la comunidad.
7.- Aquellos bienes de uso íntimo del cónyuge dueño de los mismos, o que éste usa para el ejercicio de su profesión u oficio, etc.

En cuanto al pasivo propio, la doctrina es amplia en establecer sus características y especificaciones, pero para el caso en concreto no resulta importante referirnos.

Nuestra legislación, adquiere estas ideas doctrinarias en lo normado en los arts. 103 al 110 del Código de Familia, concretamente para el caso que nos interesa, en el art. 103 num. 2) referente a los bienes propios por modo directo, hace referencia: “Los que vienen a cualquiera de ellos durante el matrimonio, por herencia, legado o donación.”; art. 106 relativo a los bienes propios por subrogación en su num. 1) indica: “Los adquiridos con dinero propio o por permuta con otro bien propio.”; y finalmente el art. 107 referente a los bienes propios personales que en su num. 5) establece: “Los recuerdos de familia y efectos personales como los retratos, correspondencia, condecoraciones, diplomas, armas, vestidos y adornos, y los instrumentos necesarios y libros precisos para el ejercicio de un oficio o profesión, salvo la compensación que deba hacerse en este último caso a la comunidad.”

2. Bien Común:

Siguiendo con la enseñanza del Dr. Carlos Morales Guillen, Gonzalo Castellanos Trigo y Félix C. Paz Espinoza, autores bolivianos que de alguna manera debemos ponderar el trabajo intelectual que efectúan o en el caso del primero que efectuó, se debe indicar que: “Los cónyuges no trabajan para sí egoístamente, sino en beneficio en primer lugar del otro esposo y en definitiva para la familia; por lo tanto, como manifiestan varios estudiosos del Derecho, los bienes adquiridos durante la vida en común por el esfuerzo de cualquiera de los cónyuges, por la fortuna, el azar, las rentas, los frutos civiles y naturales de los bienes propios y comunes, y en forma general todos los bienes que no pertenecen como propios a cualquiera de los esposos.” (Gonzalo Castellanos Trigo). “Están constituidos por aquellos que pertenecen a los dos cónyuges y adquiridos por ellos durante la vigencia del matrimonio, así como los frutos de los bienes propios y comunes, también aquellos que llegan por concepto de la suerte o el azar como la lotería, juegos, rifas o sorteos, apuestas, tesoros descubiertos, adjudicaciones y otros. Así se encuentra previsto en los arts. 111, 112 del Código de Familia. Su administración corresponde a ambos cónyuges…”. (Félix C. Paz Espinoza); finalmente el inobjetable doctrinario Dr. Carlos Morales Guillen enseña que los bienes comunes son: “todo lo ganado, comprado y mejorado durante el matrimonio”, haciendo referencia e indicando que se debe tomar en cuenta el régimen de comunidad de gananciales, significa poner en común lo que se adquiere por los esposos durante el matrimonio por su actividad e ingresos.

Nuestra legislación regula dicho instituto jurídico en los arts. 111 al 117 del Código de Familia, estableciendo en los dos primeros artículos (111 y 112) las características y especificaciones de los bienes comunes ya sean por modo directo o por subrogación; también en el art. 113 se establece una regla general que “…los bienes se presumen comunes mientras no se pruebe que son propios del marido o de la mujer.”.